miércoles, 19 de junio de 2013

Crisis de pánico: Cómo vivir con esto y afrontarlo sin miedo


Las crisis de pánico se han vuelto un problema muy común en la sociedad  debido al estrés que vivimos a diario

Sudor frío en manos y cara, aceleración del corazón, falta de aire, mareos, dolor de pecho y sensación de mareo son algunos de los síntomas que padece una persona cuando sufre una crisis de pánico. Sin embargo la sensación de ahogo, aturdimiento, desmayo, temblores, náuseas, sentimiento de irrealidad, temor a perder el control, enloquecer o morir son otras cosas que se  pueden llegar a asentir en un momento así.

Por lo general, las crisis de pánico duran algunos segundos o minutos y sólo excepcionalmente, horas, y pueden aparecer una vez en la vida o volverse recurrentes. 

Si esto le sucede, es indispensable consultar con un médico.

La clave es detectar el problema a tiempo

Las crisis de pánico son momentos de angustia que le vienen a una persona de manera súbita. Si bien no se sabe qué las produce, hay ciertas luces que indican que, además de tener un componente hereditario, se generan tras un episodio de gran estrés. Cualquier persona podría presentar una crisis de pánico aislada alguna vez en la vida si tiene un momento de mucha angustia como puede ser volar en avión o aglomeraciones de gente en espacios cerrados, agrega.

Hay que poner especial atención cuando se sufren al menos cuatro crisis de pánico en un mes, ya que podemos estar frente a un trastorno de pánico, una patología que requiere otro tipo de tratamiento.

Los afectados pueden sufrir la denominada ansiedad anticipatoria. Si una persona tiene una crisis de pánico al subirse al metro, comenzará a alterar sus rutinas y usará cualquier pretexto para evitar este medio de trasporte por miedo a que le vuelva a pasar.

En general, las personas que sufren un trastorno de pánico pueden vivir situaciones de mucho estrés y eventos traumáticos que se pueden asociar a patologías como la depresión, adicciones, abuso de alcohol, donde los pacientes pueden acostumbrarse a medicamentos como los ansiolíticos, o bien tienen agorafobia o fobia social”, enfatiza la psiquiatra.

Asimismo, es importante consultar con un especialista a fin de descartar otras patologías que puedan presentar síntomas similares. Podemos estar frente a algún tipo de cardiopatía, angina inestable, un problema coronario, asma, un tromboembolismo pulmonar o un accidente vascular. Si se dan de manera aislada, no siempre se les puede asociar a otras enfermedades, ya que pueden ser episodios pasajeros que no se vuelven a repetir.

Fármacos y psicoterapia

Pero, ¿cómo se trata este cuadro? Hay terapias farmacológicas y no farmacológicas. 

En el segundo caso hay técnicas de relajación, training, en los cuales los pacientes pueden tratarse a nivel psicológico para controlar las crisis de manera conductual, es decir, disminuyendo la ansiedad, entendiendo que no va a morir, sino que debe mentalizarse en que es una situación puntual que le está provocando esto. También se usan medicamentos, que son en general antidepresivos que regulan la serotonina en el cerebro, los cuales hacen disminuir la sintomatología y la frecuencia de las crisis.
Las crisis también se pueden controlar con ansiolíticos, pero se deben usar por un periodo acotado de tiempo, ya que a veces cuesta dejarlos. La idea es usarlos mientras actúan otros medicamentos y luego retirarlos.

La prevalencia de las crisis de pánico se da entre un 0,1% y 3% de la población mundial las sufre. 

Si bien no hay estudios que indiquen que cierto tipo de alimentación o de hábitos de sueño ayuden en la prevención, sí se sabe que el actual estilo de vida, en el cual hay mucho estrés, la gente está muy endeudada, trabaja en exceso, puede favorecer el aumento de la patología.

Controlando el miedo

El tratamiento es importante porque la evolución de la enfermedad se puede dar de dos formas: una es que la persona tenga periodos de crisis y otros donde no presente mayor alteración. “Pero puede pasar que las crisis se vuelvan más frecuentes e intensas, incluso con varias crisis en el día todos los días, lo que hace que la persona se aísle, deje de trabajar, no pueda salir de la casa, por ello es importante detectarlo a tiempo”, señala la especialista.

También es importante conocer cómo actuar frente a una persona que está sufriendo una crisis de pánico. “Si está en una aglomeración, lo primero es salir de ahí y asegurarse de que haya suficiente oxigenación. Sirve también hacer que respiren utilizando una bolsa, ya que cuando están en medio de la crisis empiezan a respirar muy rápido y por lo tanto se genera una hiperventilación que produce más mareos y síntomas. Hay que dejar que pase solo, porque la crisis durará en general sólo algunos minutos”.

Lo positivo es que las crisis de pánico sí tienen tratamiento; simplemente hay que entender que este “ataque” no tendrá consecuencias mayores, que el temor a morir o a perder el control es sólo miedo y no necesariamente ocurrirá.

Tips para controlar una crisis de pánico

1. Respirar profundo, ojalá en una bolsa.
2. Buscar lugares alejados de las aglomeraciones.
3. Pensar que nada malo pasará, y darse cuenta de que lo que se siente sólo es miedo, que no es dañino, sólo desagradable.
4. Fijarse en lo que le está pasando a su cuerpo en ese momento, no en lo que teme que podría llegar a ocurrir después.
5. Esperar y dejar que pase el temor. No luchar contra él.
6. Cuando esté listo para continuar, comience despacio, en un estado de relajación. No es necesario correr ni esforzarse.

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