miércoles, 12 de marzo de 2014

Pánico y el modelo cognitivo conductual

El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de crisis de síntomas,

-neurovegetativos (palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, de atragantarse, etc.),

-cognitivos (miedo a volverse loco, temor a morir, etc.) y

-conductuales (evitación de situaciones ansiosas).

Es una enfermedad crónica, que produce una alteración considerable en la calidad de vida de la persona. 


Un tratamiento adecuado para el trastorno de pánico puede prevenir ataques posteriores o hacer estos menos severos y frecuentes, lo que trae consigo un gran alivio al 70 o 90 por ciento de las personas que lo padecen, siendo uno de los tratamientos psicológicos más efectivos que se conocen. 

Las investigaciones científicas concuerdan que el tratamiento más indicado para el trastorno de pánico es la terapia cognitivo-conductual.

La terapia cognitivo-conductual, a diferencia de otras formas de psicoterapia, cuenta con una base científica, proveniente de la Psicología Experimental, de las teorías de Aprendizaje y del Procesamiento de la Información.

Las técnicas utilizadas en esta terapia actúan a nivel fisiológico (cuerpo), emocional (sentimientos), cognitivo (pensamientos), y comportamental (comportamientos). 

La terapia tiene como objetivo enseñar a la persona a construir pensamientos, a emocionarse, a comprender y a controlar sus síntomas corporales; formando nuevas secuencias no patológicas, incompatibles con el trastorno que padece.

El propósito es que estas nuevas formas sean asimiladas como un repertorio de recursos disponibles, dentro del conjunto de la personalidad.

El modelo cognitivo del trastorno de pánico establece que un individuo vivencia una crisis de pánico, porque tiene una firme tendencia a interpretar de una manera catastrófica las sensaciones corporales, producidas durante una respuesta de ansiedad normal.

Por ejemplo, una persona puede comenzar a sentir palpitaciones o un mareo, que tal vez no lleguen a más, si no interpreta negativamente esos síntomas. Generalmente la persona tiende a pensar: "viene otro ataque, me voy a volver loco, voy a morir, es terrible, no podré soportar estos síntomas"; estos pensamientos desencadenan el ataque de pánico; y refuerzan el trastorno.

El círculo vicioso del pánico se rompe aprendiendo las siguientes técnicas:

- Psicoeducación: explicaciones acerca de la naturaleza de la ansiedad y del pánico.

- Técnicas de respiración.

- Técnicas de relajación.

- Técnicas de reestructuración cognitiva (cambio de pensamientos).

- Técnicas de exposición en imaginación y en vivo de situaciones estresantes. 

Estas técnicas son parte del tratamiento psicológico cognitivo-conductual, en el cual primero se evalúa al paciente a través de entrevistas, test y cuestionarios; luego se le entrega un diagnóstico a partir del cual se traza el plan de tratamiento.

En el mismo se establece una jerarquía de temas a tratar, con un tiempo estimativo de duración. Luego del tratamiento se evalúa nuevamente con los mismos test y cuestionarios para dar el alta al paciente.


En el caso de que el paciente reciba medicación, se realizan informes al psiquiatra para darle a conocer los progresos psicológicos que permitan la disminución de la medicación hasta su suspensión final.

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