sábado, 24 de mayo de 2014

Diagnóstico ONLINE de los trastornos de ansiedad

¿Cómo sé que soy un adulto que padezco un trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad?

En aMIND, estamos elaborando una evaluación online, suscríbete al blog para estar al tanto de las novedades.

lunes, 19 de mayo de 2014

La depresión es una enfermedad seria

Lo primero de todo si tienes depresión es que busques ayuda profesional. Si estas pasando una depresión, es difícil salir  sin la ayuda de un profesional . Y lo que hay que pensar es que nuestro cerebro tambien se pone enfermo muchas veces , es como cualquier otra parte del cuerpo. 

La depresión es una enfermedad seria pero que se cura si te trata un profesional. Yo entiendo como te puedes sentir porque yo pasé por una y es un estado en el que parece que nada tiene solución, que todo es negro, que no hay salida ni motivación y que lo único que uno desea es dormir y no levantarse de la cama, pero debes entender que de esto se sale y un día te levantarás y dirás ya estoy bien, tengo ganas de hacer cosas , se acabó el pozo, pero para eso debes buscar ayuda profesional. Alguien que te medique pero que también te sepa escuchar. El cerebro también se pone enfermo como todos los órganos y por eso hay que ir al médico.

El ejercicio es verdad que ayuda mucho a descansar y también ayuda en las depresiones por el tema de las endorfinas El problema es que cuando pasas una depresión el resto del cuerpo no te suele responder. Tu estado de ánimo repercute en tu cuerpo, te sientes lento, cansado muy cansado y solo quieres estar tumbado sin hacer nada, solo te sientes bien durmiendo porque te evades de los pensamientos y así te van pasando los días todos iguales, no hay perspectivas buenas en el futuro, pero es mas por la depresión que por la realidad misma. 

Si no tuvieras la depresión por muy mal que te fueran las cosas tu mente encontraría algún acontecimiento futuro o expectativa que te haría salir adelante. Es lo que solemos hacer todos si no tenemos una depresión, tenemos algunos días malos en que nos sentimos mal pero al cabo de un dia o dos o tres ya volvemos a tener un buen estado de ánimo y el mismo cerebro aprende a consolarte buscándote algun aliciente, algo que te haga ilusión y te ayude a salir adelante. 

Con la depresión tienes la sensación de que estas en un "stand bye" de tu vida porque la vives pero solo estas encerrado en ti mismo y en tus pensamientos y pasan los días y no hay nada que haga que un dia no sea igual a otro ,simplemente porque tu te mantienes ensimismado siempre con los mismo pensamientos negativos. 

Y lo peor es que no consigues salir de ellos,y  cuando tenemos un pensamiento, permanece mucho tiempo de forma obsesiva. Necesitas un apoyo emocional y medicación por eso mismo porque de nada sirve y tu seguramente lo sabes que los demás, los que te rodean te digan ¡¡¡venga animaté, no te deprimas!!! Yosé que en una depresión esto no sirve de nada. Simplemente porque no es que tengas un dia "Blues" (que es como yo llamo a mis días tristes o meláncolicos) es que la depresión es una enfermedad que debe tratarse.

El ejercicio es verdad que ayuda mucho a descansar y también ayuda en las depresiones por el tema de las endorfinas El problema es que cuando pasas una depresión el resto del cuerpo no te suele responder. 

Tu estado de ánimo repercute en tu cuerpo, te sientes lento, cansado muy cansado y solo quieres estar tumbado sin hacer nada, solo te sientes bién durmiendo porque te evades de los pensamientos y asi te van pasando los dias todos iguales, no hay perspectivas buenas en el futuro, pero es mas por la depresión que por la realidad misma. 

Si no tuvieras la depresión por muy mal que te fueran las cosas tu mente encontraría algún acontecimiento futuro o expectativa que te haría salir adelante.Es lo que solemos hacer todos si no tenemos una depresión, tenemos algunos días malos en que nos sentimos mal pero al cabo de un día o dos o tres ya volvemos a tener un buen estado de ánimo y el mismo cerebro aprende a consolarte buscándote algún aliciente, algo que te haga ilusión y te ayude a salir adelante. 

Con la depresión tienes la sensación de que estas en un "stand bye" de tu vida porque la vives pero solo estas encerrado en ti mismo y en tus pensamientos y pasan los días y no hay nada que haga que un dia no sea igual a otro ,simplemente porque tu te mantienes ensimismado siempre con los mismo pensamientos negativos. 

Y lo peor es que no consigues salir de ellos,y mas gente como nosotros que cuando tenemos un pensamiento, permanece mucho tiempo de forma obsesiva. Necesitas un apoyo emocional y medicación por eso mismo porque de nada sirve y tu seguramente lo sabes que los demás, los que te rodean te digan ¡¡¡venga animate, no te deprimas!!! Yo sé que en una depresión esto no sirve de nada. Simplemente porque no es que tengas un dia "Blues" (que es como yo llamo a mis días tristes o melancólicos) es que la depresión es una enfermedad que debe tratarse.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Creencias que nos limitan

CONTRATOS (FAMILIARES): CODIGOS QUE NOS IMPIDE SER LO QUE SOMOS

Son una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Cuenta Marianne Costa que en un momento de su vida escribió en un papel de pergamino: “soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo enterró. En ese lugar plantó una bella flor y empezó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. (Es un acto psicomágico, donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia)


Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia.

Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se “sellan” en la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”
(En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”
(No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”
(Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) “En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”
(Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”
(Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las “ideas irracionales” que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”)
La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”)
Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?

*No lo soporto (“No soporto la soledad”)
Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”
(Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”
(Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te hagas novia”
(Quédate con la madre…ella no te defraudará)

e) La pareja es para toda la vida
(Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales
a) “El teatro-la pintura-la música, son una pérdida de tiempo”
(Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”
(Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) “Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”
Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros

d)”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”
(Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si “nos salimos del tiesto”.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad…

a) “Eres idéntico a tu abuelo”
(Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo)

b) “No toques los botones que los romperás”
(Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)

c) “El dinero es el pecado”
(Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)

d) “El que arriesga pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”…

(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): “Si te divorcias, te mirarán mal”, “si te haces artista, vivirás en la pobreza”. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.


Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz, “no hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que en realidad somos. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.

fuente:

viernes, 9 de mayo de 2014

Cosas que experimentan las personas que sufren algún trastorno de ansiedad

8 cosas que solo entienden las personas con ansiedad

Para los millones de personas en el mundo que padecen trastornos de ansiedad y pánico (unos 10 millones en España; unos 40 millones de adultos en EE UU), la vida cotidiana puede ser más complicada de lo que la mayoría de la gente cree. Cualquier acontecimiento puede generar miedo, pensamientos negativos, ataques de pánico y síntomas físicos persistentes. Además, la situación puede complicarse si sientes que nadie entiende lo que te ocurre.

De acuerdo con Todd Farchione, psicólogo clínico del Centro de Estudios de Ansiedad y Trastornos Relacionados de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, existen ciertos estigmas sociales para las personas con ansiedad, pero las oportunidades para superarla van en aumento. 

Aquí encontrarás ocho cosas que la gente con ansiedad experimenta a diario, desde comentarios impertinentes hasta miedos intensos, y también lo que todos podemos hacer para ayudar.

1. Lo molesto que resulta ese “cálmate” calm down

La última cosa que puede relajar a una persona con ansiedad es que alguien le diga que se calme. De hecho, puede empeorar la situación. Según Farchione, algunas investigaciones sugieren que intentar calmar a alguien en mitad de una crisis de ansiedad puede incrementar la respuesta emocional que surge en ese momento. Como consecuencia, al intentar no tener miedo, el enfermo puede mostrar una reacción más intensa hacia lo que le produce pánico.

En vez de animar a alguien con ansiedad a que se relaje, Farchione propone ofrecerles apoyo y comprensión. “Decirle a alguien que se calme no es una buena idea, sobre todo porque nadie se imagina por lo que esa persona está pasando”, explica. “Si pudieran calmarse, lo harían; es una visión demasiado simplista de las emociones. Lo mejor sería preguntarles algo como ‘¿Qué te hace sentir así?’ Reflexionar sobre ello y expresar sus sentimientos, en general, les puede ayudar a superarlo”.

2. Los ataques de pánico nunca son oportunos

Es un día normal. Te estás preparando para salir de casa cuando, de repente, notas una presión en el pecho. De pronto, te absorbe un miedo atroz. Y no hay nada que puedas hacer para pararlo.

Algunos ataques de pánico aparecen de la nada, sin previo aviso, mientras que otros están inducidos por el miedo a enfrentarse a una situación que produce ansiedad. 

Independientemente del momento en el que ocurra (o de cómo te afecte personalmente), nunca es agradable y casi siempre es inoportuno. “Estos trastornos debilitan mucho a las personas que los padecen”, relata Farchione, “en parte porque ellos mismos reconocen que lo que experimentan es irracional, pero han aprendido a reaccionar así ante esa situación, es una respuesta natural. Y puede ser terrible”.



3. Los síntomas físicos se pueden manifestar de maneras inesperadas

La ansiedad no solo nubla la mente: hay síntomas físicos que también pueden derivar de estos trastornos. Un estudio de 2007 realizado en Nueva Zelanda en el que participaron personas con el sistema digestivo inflamado apunta a la existencia de un vínculo entre los trastornos de ansiedad y el desarrollo del síndrome del intestino irritable. Un alto nivel de estrés, normalmente asociado a la ansiedad, puede producir síntomas que van desde erupciones y urticaria hasta mareos y boca seca.

4. El miedo tiene un significado diferente

Cuando te enfrentas a la ansiedad, tus miedos se amplifican hasta un punto extremo, y no siempre se desvanecen. Montar en avión o entrar en una sala llena de desconocidos puede ser insoportable, pero en ese momento no se puede hacer nada para alejar esos sentimientos.

La psiquiatra infantil Allison Baker explica que todos nos sentimos incómodos cuando nos enfrentamos a la incertidumbre. Sin embargo, los que sufren trastornos de ansiedad experimentan miedo a un nivel superior. “Todos sentimos ansiedad de alguna manera”, contó Baker a HuffPost Healthy Living. “Cuando hablamos en público, siempre nos gusta prepararnos, practicar y ensayar previamente. Todo el mundo puede hacerse a la idea de lo que significa tener ansiedad; es como si experimentásemos esos nervios y mariposas en el estómago cada día”.

Para tratar de ayudar a alguien con ansiedad a sobrellevar su problema, mucha gente de su entorno suele evitar los estímulos concretos que generan esa ansiedad. Sin embargo, Farchione advierte de que esta empatía también puede reafirmar sus miedos. “Es una situación compleja: por una parte quieres que te comprendan, pero esto probablemente hará que tu familia y amigos se adapten a tus pautas, lo cual puede resultar negativo”, afirma. Los seres queridos se sensibilizan con tus miedos, por ejemplo, asegurándose de que su casa está libre de gérmenes o evitando las situaciones temidas para no provocar angustia. “Esto no ayuda, sino que alimenta el miedo”, sostiene Farchione. “Este comportamiento corrobora que el miedo es válido y racional, lo cual también puede ser problemático”.

5. Tener ansiedad es algo más que estar estresado

Cuando le dices a alguien que tienes ansiedad, su primera reacción probablemente sea tratar de identificarse contigo, aunque el estrés y la ansiedad a veces no tengan nada que ver. Las intenciones de esa persona son buenas, pero mostrar empatía no siempre resulta de ayuda.

Algunos estudios han demostrado que el estrés es una emoción contagiosa. Una actitud continua de compasión (aunque sea con el objetivo de dar apoyo) puede acarrear más consecuencias negativas que positivas, según Keith Humphreys, profesor de psiquiatría en la Universidad de Stanford . “Es importante no obsesionarse”, explicaba Humphreys a HuffPost Healthy Living. “Dos personas juntas con ansiedad pueden retroalimentar su angustia. Si alguien está intentando controlar su propia ansiedad pero le cuesta, quizás es mejor no inmiscuirse, aunque creas que puede ayudar”.

6. Darle tantas vueltas a las cosas es agotador, pero no puedes evitarlo


Es un círculo vicioso: tus pensamientos se convierten en preocupaciones, y tus preocupaciones se convierten en pensamientos. Tanta reflexión puede ser perjudicial, según un estudio publicado en la revista científica PLOS One. Los investigadores descubrieron que darle demasiadas vueltas a las cosas negativas es uno de los principales signos de depresión y ansiedad, y que la respuesta psicológica ante lo que te sucede es incluso mayor que el acontecimiento en sí mismo.

Farchione nos sugiere que pidamos ayuda si una persona que sufre ansiedad se obsesiona demasiado con los aspectos negativos de la vida. “Las emociones que sufren son reales”, explica, “no es que su cabeza se las invente”.

7. Tus fobias a veces son objeto de burla

Farchione reconoce que a mucha gente le divierte accionar la válvula que desencadena las fobias de una persona, por ejemplo, mostrando una foto de una araña a alguien con aracnofobia. Aunque lo hagamos sin mala intención, el experto aconseja que tengamos cuidado antes de gastar una broma. “Ten en cuenta que lo que causa sus miedos, aunque sea irracional e incomprensible, es totalmente real para esa persona”, advierte Farchione. “Trátalo con delicadeza y respeto”.

8. Ese sentimiento de incomodidad que te invade al abrir un bote de pastillas

La medicación como cura de los trastornos emocionales y mentales puede estar estigmatizada. Por otra parte, los que toman medicamentos para aliviar su ansiedad están familiarizados con el sentimiento desagradable que genera el hecho de tomar pastillas. Como conferenciante y escritor sobre temas de salud mental, Tom Wooton afirma en su blog Psychology Today que el estigma es otro signo evidente más del miedo a la incertidumbre. “Podemos temer muchas cosas, pero el peor miedo es el miedo a lo desconocido”, escribió. “La combinación del miedo y la ignorancia es tan potente que mucha gente piensa que el miedo es otra palabra más para el desconocimiento… Cuando entendemos el miedo y cómo actúa en nosotros, podemos utilizarlo como herramienta en lugar de dejar que nos destruya”.

Farchione destaca que hay formas para acabar con la ansiedad, ya sea a través de la medicación, de psicoterapia, o de ambas. Explica que existen múltiples tipos de tratamiento; solo consiste en descubrir cuál funciona mejor para cada persona. “Hay muchas maneras de encontrar ayuda y muchas opciones disponibles”, asegura. “Se puede superar. La gente no tiene por qué sufrir de esa manera”.


Traducción de Marina Velasco Serrano

fuente

sábado, 3 de mayo de 2014

¿Por qué nos paraliza el miedo?

Contener la respiración o quedarse inmovil ante una amenaza depende de una zona inesperada del encéfalo: el cerebelo

¿Por qué nos paraliza el miedo?

Ante una posible amenaza, lo primero que hacemos es quedarnos quietos y expectantes. Expresiones como “contener la respiración” o “quedarse paralizado por el miedo” hacen referencia a esa respuesta defensiva de inmovilidad, que es una constante con pocas variaciones en todas las especies de mamíferos, incluida la nuestra. Se caracteriza por el cese del movimiento voluntario y el incremento del tono muscular. El resultado una postura tensa, “congelada”.

Se sabe que esta ancestral respuesta ante las amenazas está ligada a la sustancia gris periacueductal (SGPA), un conjunto de neuronas que rodean, a la altura del cerebro medio, la cavidad por donde circula el líquido cefalorraquídeo (el acueducto cerebral). La sustancia gris periacueductal está implicada, además, en funciones como la modulación del dolor, la ansiedad y de la coduncta reproductiva. Además de paralizarnos de miedo, también es capaz de elevar la tasa cardiaca y la presión sanguínea y poner en marcha la respuesta de lucha o huida.

Este grupo de neuronas que rodean al acueducto cerebral es una parte central del circuito cerebral encargado de poner en marcha las respuestas frente al miedo. Está conectado con la amígdala, una estructura fundamental en el procesamiento de las emociones, entre ellas el miedo. Ante un peligro inminente, como el ataque de un animal, la señal desde la amígdala llega a la SGPA y se inicia un comportamiento defensivo de lucha o huida.

Sin embargo, ante un peligro no tan inminente, como una amenaza, otra zona del anillo de Sustancia Gris Periacueductal, la ventrolateral, pone en marcha otro comportamiento, en este caso de inmovilidad.

Hallazgo inesperado

Aunque se conocían las conexiones de la SGPA con la médula espinal, se desconocía exactamente cómo esta estructura orquestaba la respuesta que nos lleva a quedarnos paralizados por el miedo. 

Una reciente investigación de la Universidad de Bristol publicada en “ Journal of Physiology”, ha dado con una cadena de conexiones neuronales que une esos circuitos de supervivencia centrales del miedo con el cerebelo, una estructura que se localiza en la base del cerebro y se encarga del control de los movimientos, entre otras funciones.

En concreto, los investigadores liderados por Richard Apps, han seguido “el hilo” desde la sustancia gris periacueductal de ratones hasta la pirámide del cerebelo, una estructura que, según este trabajo, se pone en marcha frente situaciones amenazantes naturales o bien aprendidas, como ocurre con la ansiedad.

Como novedad, el trabajo resalta que la pirámide del cerebelo actúa como un importante punto de convergencia para las diferentes redes de supervivencia con el fin de reaccionar ante una situación emocionalmente difícil, señalan los investigadores. Se trata de un punto clave dentro de la cadena que une la sustancia gris periacueductal con la médula espinal, la ruta responsable de que nuestro cuerpo se congele cuando experimentamos miedo.

Aplicaciones terapéuticas

Entender cómo funcionan estas vías nerviosas del miedo, más allá de la mera curiosidad, es un paso fundamental para desarrollar tratamientos eficaces en trastornos como la ansiedad, los ataques de pánico y las fobias, explican los autores. “Nuestro trabajo muestra por primera vez que el cerebelo es un objetivo prometedor para desarrollar estrategias terapéuticas destinadas a corregir los estados emocionales alterados en el trastornos de pánico y las fobias", resalta Bridget Lumb.


Además han descubierto que la SGPA es la responsable de la tensión muscular que acompaña a la sensación de sentirse paralizado por el miedo, y que tiene lugar por la activación de las neuronas motoras alfa, que inervan los músculos. Trabajos anteriores ya habían relacionado los comportamientos defensivos asociados al miedo con el cerebelo, en concreto con la zona media, donde se localiza la pirámide, que recibe las señales procedentes de la médula espinal. En particular la zona del vermis parecen jugar un importante papel en la consolidación de la memoria del miedo.

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