lunes, 23 de marzo de 2015

...trastornos de ansiedad tan comunes en el siglo XXI


Dr. Francesc Civil: «La presión excesiva y las expectativas generan fobias y miedos»

ABC.es ha hablado con un especialista sobre estos trastornos de ansiedad tan comunes en el siglo XXI

Ana Verónica García

Según la Sociedad española de Psiquiatría, el 6% de la población sufre actualmentealgún tipo de fobia, un miedo patológico, excesivo y desproporcionado por su intensidad a una situación o cosa que conduce a un deseo impulsivo de evitarlo, creando una limitación e incapacidad frente a lo temido.

«La presión nos alienta, nos da coraje y nos motiva pero si es excesiva nos puede acabar acobardando y disminuye el rendimiento. Hace que acabemos viendo esta presión excesiva como una amenaza, lo que nos inutiliza» así explica a ABC.es el doctor Francesc Civil i Ribot, miembro de Saluspot y psiquiatra barcelonés en el Consultori Dr. Francesc Civil Ribot, cómo unas expectativas poco realistas pueden acabar generando patologías fóbicas en la persona.

Plantearse la vida con una «exigencia digerible y proporcionada a la realidad y a las capacidades de cada uno» con metas realistas que puedan ser ejecutadas es una de las recomendaciones que propone el Dr. Civil para evitar caer víctimas de este trastorno de ansiedad, «planteándonos la vida sin excesiva prisa, hacer las cosas con tiempo suficiente como para que no tengamos que ir con la lengua fuera la mitad de nuestra vida».


En los tiempos que corren en los que todos somos víctimas del estrés y las prisas, este psiquiatra barcelonés recomienda igualmente aprender a relajarse «aunque sean 5 segundos sin pensar en nada, en pequeños ratitos cada día y cada día un poquito más con técnicas que pueden hacer cada uno por sí mismo» así como «el ejercicio físico moderado y regular», que es un antiestrés y «ayuda a superar las fobias porque es un antidepresivo y un ansiolítico maravilloso».

Pero ¿qué son las fobias? El doctor Civil las define como «un miedo excesivo y desproporcionado por su intensidad a una situación o cosa, un miedo patológico que se enmarca dentro de los trastornos de ansiedad» y que se clasifican en tres tipos: específica, social y agorafobia. «Un miedo se convierte en una fobia cuando se convierte en patológico, cuando provoca un malestar clínico subjetivo o un deterioro en el comportamiento que impide hacer una vida normal» y se produce la «conducta evitativa y la ansiedad anticipatoria».

Las primeras y más frecuentes, las fobias específicas o simples, se dirigen hacia un objeto o situación muy determinados como animales, «arañas, serpientes, ratones..., incluso perros, gatos», o situaciones ambientales «como las tormentas o los truenos, a las alturas, espacios cerrados, a conducir, a pasar por túneles, a los ascensores, ir en avión, etc...» que, aun «sin acarrear ningún déficit adaptativo a quien las padece» pueden acabar convirtiéndose en un miedo patológico y excesivo.

La fobia social consiste en un miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que «el individuo está expuesto a ser evaluado por parte de los demás» y «se convierte en el centro de atención», como una conversación, reunirse con extraños, ser observado comiendo en público o actuar delante de otras personas.

La agorafobia es el miedo a los espacios abiertos, a salir a la calle solos. La persona que la padece tiene que salir acompañada y, muchas veces, no puede ir más allá de un espacio archiconocido. El profesor titular de psiquiatría en la Universidad de Cádiz, Leonardo Casáis, explicó también, en el XXIII Curso de Actualización en Psquiatría, que el concepto se ha ampliado al uso de transporte público, sitios cerrados, hacer cola, estar en medio de una multitud o estar fuera de casa sólo.

Si el paciente intenta enfrentarse a esa situación, «aparece la angustia y se produce una crisis de ansiedad o un ataque de pánico con una sensación de ahogo, el corazón se acelera, a veces se produce vista borrosa, otras veces sonidos, sensaciones vertiginosas y un miedo tremendo tremendo a caer, enloquecer y hacer el sumo ridículo» detalla el doctor que relata cómo hay agorafóbicos que, para enfrentarse a este miedo, «adoptan medidas compensatorias como por ejemplo salir con el carro de la compra aunque no vaya a comprar pero que le ayuda a sentirse protegido o ir con un animal doméstico que les hace sentirse más seguros». Sin embargo los casos más extremos ni siquiera pueden valerse de ningún familiar o cercano para salir, incluso de su propio domicilio.

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Qué es la autoestima?


La necesidad de reconocimiento, pilar de la autoestima

Todos necesitamos ser reconocidos. No es una cuestión de orgullo, egoísmo o inmadurez. En absoluto, el ser humano, desde sus etapas más tempranas, necesita del respeto y el cariño de todos aquellos que le rodean, ahí donde queda implícito ese reconocimiento sincero hacia nuestra persona.

Se reconoce nuestro valor como ser humano que es querido, amado. Se reconocen nuestras virtudes y nuestras capacidades para avanzar y conseguir cosas. Para ser feliz con madurez e integridad. Bajo esta dimensión esencial se halla además la fuerza de esos vínculos de apego que nos dan confianza y que nos ayudan a crecer. Nuestros padres, nuestra familia, son el primer círculo social encargado de ofrecernos reconocimiento, respeto y cariño.

Si disponemos de este primer “sustrato”, tendremos también el privilegio de la autoestima. Ésa con la cual, ir avanzando emocional y personalmente. Más tarde, y a través de nuestras relaciones sociales, obtendremos también reconocimiento de nuestros amigos y nuestras parejas. Pero cuidado, al igual que aceptamos recibirlo, también es esencial saber ofrecer reconocimiento a los demás: “yo te valoro como persona, te aprecio y creo en ti. Sé de lo que eres capaz y te respeto por ello. Eres parte de mi vida”.

Hablemos hoy sobre ello. Ahondemos en el concepto del reconocimiento.

sábado, 14 de marzo de 2015

La biblioterapia se puede utilizar en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos

La biblioterapia y sus aplicaciones

 escrito por Luis Aparicio Sanz | clasificado en General,OER,Terapias

Siempre he considerado que los libros son una excelente compañía, incluso aunque sean electrónicos (hay que adaptarse al desarrollo tecnológico), nos ayudan en muchos ámbitos de nuestra vida,  para adquirir conocimientos, para desarrollar nuestra imaginación “viviendo” increíbles aventuras aunque sólo sea en nuestra mente, para disfrutar de agradables momentos de ocio, etc., pero en esta ocasión vamos a hablar de una utilidad de los libros que no suele ser tan conocida.

A pesar de aparecer en bastantes manuales de psicología clínica, en algunos citada de pasada junto con otras técnicas y terapias, en otros dedicándole un epígrafe o incluso algún capítulo entero, mucha gente ignora que la biblioterapia se puede utilizar en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos, también es bastante desconocida la manera en la que se aplica y cómo puede ayudar no sólo a quienes tienen problemas, sino también a cualquier persona que necesite cierta orientación psicológica para desenvolverse mejor en alguna faceta de su vida (familiar, social, laboral, etc.).

Revisando definiciones de biblioterapia, encontramos una definición muy acertada realizada por Caballo y Buela-Casal (1991) explicando que se trata del “empleo de materiales escritos (manuales de autoayuda) para ayudar a los pacientes a modificar su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos”.